Ni uno, ni otro. Fue empate, justo y merecido por el puntero Conesa y el hasta ayer único escolta Deportivo Castelli. El 1 a 1 final dejó varias aristas y lecturas. El puntero volvió a dejar puntos en el camino, su rival reaccionó tarde, y de rebote se subió Independiente de Castelli a la lucha, sin jugar, sumando de a tres y esperando por el cláscio.
Ambos sabían que el triunfo les auguraba un futuro más que venturoso, pero no se animaron, cayeron en la telaraña de un partido friccionado, ríspido y técnicamente bajo. Y así salieron 90 minutos donde el que más cerca estuvo fue el equipo de Cellario, que fue un poco más agresivo, pero al que le faltó gol y en las claras que tuvo chocó con la seguridad de un inspirado Augusto Saldúa.
Sin Jorge Alday, preservado y en el banco, Conesa puso en la cancha un equipo menos ofensivo, pero así y todo las mejores acciones las creó el equipo de Villalba en el arranque, que a los 11’ y gracias a un grosero error de Tejeda, se puso en ventaja con un tiro libre muy lejano de Rosas que se le coló al arquero castellense.
Deportivo se despabiló, intentó crecer con Rógora, pero éste –muy solo- tiró uno y mil pelotazos para que Etchemendy se las arregle solo arriba, sin la compañía del voluntarioso Lacrúa, que nunca encontró su lugar en la cancha. Tácticamente Conesa basó su juego en la contención, en el orden ofensivo y en lo que pudiera hacer Juan Roch de arremetida. Y así el partido fue aburrido.
Cada pelota parada fue intento de Rógora al arco, con Saldúa luciéndose. Y hasta Gestido probó desde lejos al golero conesino. Sobre el final del primer tiempo, el uno volvería a agrandarse, tapándole en forma notable un mano a mano a Lacrúa, que fue a definir sin convicción en lo que hubiera sido el justo empate.
Con ese poquito, Conesa estaba haciendo un negocio gigante, y los dividendos lo seguirían favoreciendo en el arranque de un complemento que tuvo a otro Deportivo, más ambicioso, más pensante y con mayores variantes. Malgor se juntó más con Gestido y coparon el medio, Pereyra se soltó por la izquierda y Rógora fue unos metros más arriba a tratar de acompañar al empeñoso Etcheverry. El líder, mientras tanto, jugaba de contra y con un resultado que eran más que tres puntos.
Sin claridad pero con empuje, Deportivo se hizo dueño del partido y metió a Conesa cerca de Saldúa. Mientras pasaban los minutos y los nervios parecían ser gigantes, la cabeza de Etchemendy ganó en lo alto en un corner, un defensor rechazó corto y la pelota le quedó servida a Pereyra que puso el empate cuando faltaban apenas 10 minutos.
El empate era el resultado que mejor le caía al desarrollo, pero los castellenses sabían que no servía demasiado. Trataron de ir por más, pero sin ideas y un campo de juego que ayudaba poco a intentar hilvanar una idea, tuvieron que conformarse con la igualdad. Del otro lado, Conesa había hecho un buen negocio, quizás no brillante, pero negocio al fin.
Las dudas que venía generando Conesa volvieron a hacerse presentes, y casi se olvidan cuando un remate de Juan Roch reventó el travesaño sobre el final. El puntero ahogó el grito, volvió a empatar y ya no depende de sí mismo, porque ahore en la guerra de nervios que tendrá tres capítulos finales, también empezó a tallar Independiente de Castelli, hasta ayer un convidado de piedra.