lunes, 9 de febrero de 2015

Independiente de Tandil marcó la diferencia

Diferencias. Entre un equipo que viene firme y otro que encuentra el rumbo sólo por momentos. Grietas que de un lado no aparecen y del otro se marcan con cada embate rival. En definitiva, ganó el que tenía que ganar, por favorito y porque simplemente fue y es mejor. Y aunque a veces en el fútbol no hay lógica, ayer tampoco hubo milagro.
Sin caerle con todo a nuestro Independiente -que encima sufrió varias bajas como las de Fraga, Pérez y Mitta-, el partido de ayer por momentos pareció un entrenamiento. Sería fácil pegarle a este grupo de chicos que hacen lo que pueden (y hasta a veces más, por el empeño que le ponen pese a saberse inferiores), pero no es el hecho. Se sabía de movida que esta empresa servía para sumar experiencia y nada más. Por suerte, lejos está el Rojo local de rondar el papelón. Hay mucha dignidad, por sobre todas las cosas.
Fue demasiado Independiente de Tandil, que tardó un rato en acomodarse. Pero cuando se amoldó Gonzalo Turri y se asoció con el “gordito” Villar (el único que no corre, pero tiene una calidad bárbara), más el aporte que desde el medio tuvieron los volantes Valerio y Harguindeguy, fue casi un monólogo. A ellos se acopló en forma permanente el movedizo Juan Turri, un gigante centrodelantero al que Maxi Fernández siguió a sol y a sombra, ganando y perdiendo.
Hizo lo que pudo el local, perdiendo la batalla en la mitad de la cancha, conteniendo y aguantando hasta donde soportó. Después de intentar en un par de oportunidades, recién a los 25’ los tandilenses hallaron el camino. Fue en una mala salida de arco local. Gran contra manejada por Juan Turri, remate y rebote en Marti para el gol de Harguindeguy, un volante que juega adelantado y con un panorama fabuloso.
Tras la ventaja, el visitante llegó otra vez en los pies de Villar, pero la intervención certera de Marti le ahogó el grito. Enseguida vino la reacción del Independiente local, que arremetió con sus mejores momentos, obligando con un Carlomagno inspirado que a los 40’ guapeó por izquierda y le sirvió el gol a Gelmini, pero el remate del 10 fue magistralmente desviado por el seguro Casas. En la arremetida Spergge probó desde lejos, y otra vez el 1 salvó estirándose magistralmente.
Todo lo bueno que hizo en esos instantes, se diluyó en una jugada donde el infortunio volvió a golpearlo. Corner a favor del local increíblemente mal ejecutado por Gelmini, despeje largo hacia la derecha. Redondo falla, complicado por la velocidad del campo de juego en medio de una lluvia torrencial y Villar que se va, toca para la llegada del siempre visible Gonzalo Turri, que con suavidad y astucia coloca el 2-0, y le da un cimbronazo a la esperanza. Parecía partido liquidado.
Esos instantes de lucidez no aparecieron más en el Independiente local. El otro hizo negocio, levantó el ritmo y manejó el partido a su antojo en el complemento. Se fueron expulsados Camio y Elizalde, pero en nada influyó. Sobre el final se le antojó acelerar y tuvo el tercero en una corrida monumental de Juan Turri, que sirvió para coronar otra goleada y el paso casi decisivo hacia la segura clasificación.
Igualdad en Ayacucho
En el otro partido de la Zona, Atlético Ayacuho y Parque de Deporte Labardén igualaron 1 a 1 en la tierra del “Ternero”, librándose así una animada batalla por el segundo lugar en la tabla de posiciones, en la que por ahora se imponen los ayer locales por diferencia de goles.

Atlético se puso en ventaja por intermedio de Gastón Olaverrieta, pero en el complemento Zacarías Blanco, de penal, logró la igualdad. Ambos elencos terminaron con diez: Sauco vio la roja en el local y Leguizamón en el campeón maipuense. Dirigió el árbitro dolorense Martín Zabaljauregui, secundado por Darío Ortíz y Roberto Marino.

lunes, 2 de febrero de 2015

Independiente va contra la corriente

No le sale una a Independiente, y encima pierde. El domingo pasado había pagado caro algunas distracciones, y ayer ante Atlético Ayacucho derrapó por un cúmulo de situaciones adversas. Cuando merecía al menos empatar después de estar en desventaja por un grueso error de Marti, chocó contra la mala puntería y un arquero inspirado. Todo mal. Y así terminó 2-0 abajo, para quedar mucho más que complicado en la Zona 15 del Federal C.
Cuando las cosas no se dan, es difícil contrarrestarlas. No alcanzó siquiera con la formidable actuación de Franco Gelmini, que brilló como en sus grandes tardes. Y no se pudo porque no hubo compañía en sintonía con el 10: Mitta se movió mucho e hizo poco, y Carlomagno intentó al igual que Spergge, pero carecieron de agresividad. Allí radicó la carencia de gol para empatar al menos. Pero también hay que apuntar a la enorme figura del experimentado arquero Hugo Quintas, al que le salieron todas.
Hablar del campeón regional que había bajado en la final al poderoso Independiente de Tandil, y compararlo con el equipo que había sido eliminado en la parte final en Dolores, y que prácticamente llegó sin preparación al certamen, era un abismo en los papeles. No fue así, o al menos no quedó demostrado. Atlético sólo mostró diferencia en su sagacidad para aprovechar sus momentos, y así ganó. Al conjunto de Ezequiel Orlando le faltó picardía y astucia, amén del enorme Quintas, que con años y algunos kilos encima respondió siempre efectivamente.
El partido fue atractivo siempre, porque fue abierto. Atlético e Independiente fueron al palo por palo, y de movida hubo una leve superioridad de los visitantes, que con Montalivet por derecha y Larragneguy por izquierda, fue ordenado y con mejores variantes. Arriba Aguirre y Olaverrieta se movieron bien, pero fue Independiente que de la mano de Gelmini el que llegó con mayor peligrosidad a los 8’, habilitando la llegada de Carlomagno, cuyo remate fue bien contenido por Quintas.
Atlético pareció sostenerse mejor con la contención de Ledesma y el manejo de Larragneguy, y creció por momentos. Por eso a los 19’ inquietó a Marti con un remate de Olaverrieta, pero nada pasó. Pero Independiente, que fue “Gelminidependiente” porque el 10 tuvo espacios e hizo lo que quiso, no se quedó atrás: a los 22’ Mitta reventó el travesaño con un cabezazo y a los 30’ Quintas le sacó magistralmente un tiro libre a Gelmini, que obviamente llevaba destino de red.
Con esos raptos de atrevimiento parecía que el Rojo tenía el partido a tiro, pero a los 35’ Olavaerrieta sacó un centro que cayó cerca del punto penal. Marti salió seguro, pero perdió groseramente en el manotazo. La pelota le quedó a Aguirre, que de chilena la envió al fondo de la red para poner en ventaja a Atlético y fustigar a un Independiente que quedaba obligado a remarla.
El 1-0 en contra dejó al local en evidencia. Sufrió en la primera del segundo período cuando Aguirre exigió a Marti, pero enseguida Gelmini encendió la mecha. Independiente recostaba todo su fútbol en el 10, y a él se sumó González para que el Rojo comenzara a ser el dueño del partido en los primeros tramos. Otra vez Quintas respondió en un nuevo remate de Gelmini a los 15’, y a los 20’ Mitta lo perdió increíblemente de cabeza, arrojándose de palomita a un metro del arco. La suerte también le era esquiva.
La igualdad estaba al caer. Atlético se vio superado en el medio y no podía acertar con la marca de Gelmini, que a los 35’ le puso un genial pase a Carlomagno que picó en soledad por derecha, corrió y quedó mano a mano con Quintas. Eligió fusilar al arquero, pero éste, parado, respondió con eficacia en el primer palo.
Caído en la desazón, el condenado Independiente se quedó sin Gelmini, que se fue con un tirón. Y tras cartón, el segundo de Atlético Ayacucho en los pies del criterioso Larragneguy. Fue en un penal que Comparín le cometió al todavía movedizo Montalivet. Goles que se erran, goles que se pagan. Cuando no entra y la mano viene mal barajada, a veces sale todo mal.
Goleada de Independiente de Tandil
En el otro partido de la Zona 15, el sábado en Tandil, Independiente goleó a Parque de Deporte Labardén por 7 a 3, y así se convirtió en el único líder.
Tres goles de Juan Ignacio Turri, dos de Agustín Harguindeguy, uno de Gonzalo Rotonda y otro de Nicolás Gorosito redondearon la goleada de los tandilenses ante Parque, que se había puesto en ventaja prematuramente por intermedio de Lucas Buabud. Los otros tantos fueron de Víctor Insaurralde y Damián Leguizamón.




lunes, 26 de enero de 2015

Independiente lo tuvo, pero se le escapó

No pudo. Se cayó, se quedó sin fuerzas y hasta sin suerte Independiente, que ayer en el debut en el torneo Federal C cayó 2-1 en Maipú, donde Parque de Deporte Labardén se lo llevó por delante en un rapto de lucidez que lo potenció en el arranque del complemento, justo cuando el equipo de nuestra ciudad debió estar más atento.
Se descuidó Independiente, y de un plumazo se quedó sin nada. Y así como arrancó con todo, se desvaneció en una tarde que se prestaba más para eso que para jugar al fútbol. Ello lo aprovechó Parque, el verdugo que en 2014 había eliminado al Rojo de este certamen. El partido fue casi igual al que en marzo pasado jugaron en Dolores: mejor Independiente al principio, reacción y golpe letal del campeón maipuense.
Pero como en aquella serie mano a mano, otra vez la enorme figura del capitán Mauro Sabugal fue determinante a la hora que le tocó a Parque. Termómetro y cerebro del mediocampo, el volante fue de menor a mayor, y ni siquiera el penal que Andrés Marti le contuvo a los 3 minutos de juego lo condicionó. Cuando se acomodó y encontró su lugar, se calzó el traje y fue motor de su equipo.
Independiente empezó con todo, y caminando por la cornisa, como le gusta. Penal en contra de movida, atajada de Marti. De repente a los 8’, gol de Mitta aprovechando el centro de Gelmini, la mala salida del arquero De Arce y definición con pirueta del 9, abriendo un signo gigante de interrogación en el partido. Había que ver cómo seguía el elenco de Orlando, y qué iba a hacer Parque en su condición de local.
Fue bueno lo de Independiente, plantándose bien atrás y tratando de lastimar de contra, sin dejar que Parque se hiciera fuerte. Todo el primer tiempo fue parejo, pero las mejores acciones las tuvo el conjunto de Dolores, que inquietó con las corridas de Spergge, las esporádicas subidas de Zeballos (jugó por derecha, cuando todo indicaba que ese lugar iba a ser ocupado por Carlomagno), la movilidad de Mitta y las intenciones de Gelmini, que estuvo intermitente.
Dos golpes mortales
La escueta ventaja debía ser sostenida por Independiente. Era la idea. Pero en la primera que tuvo Parque empató. En apenas 30 segundos, el local logró la igualdad en una jugada confusa y en la que medio equipo dolorense se quedó reclamándole una mano al pasivo árbitro marplatense Farina, que dejó seguir la jugada y que Nihuel Tolosa empatase tras varios rebotes.
El empate envalentonó a Parque, y enseguida desde el banco saltó a la cancha Octavio Estévez. Pese a no estar en su mejor forma física, el “Pipa” fue vital en la levantada de Parque. Por la derecha desbordó siempre, rompió a la defensa y fue el mentor de la jugada del segundo gol, cuando a los 13’ madrugó a todos a la salida de un lateral y entregó a Leguizamón, que topó a los centrales, y a pura potencia definió ante Marti.
La adversidad del resultado se le hizo un camino casi imposible de levantar a Independiente. Se quedó sin Elizalde a los 19’, Sabugal empezó a manejar los tiempos con criterio e hizo crecer a Parque, mientras el conjunto dolorense se desmoronó táctica y hasta físicamente en una jornada extenuante. Entró Carlomagno pero no gravitó y ni siquiera le salió la última, cuando un cabezazo de Mitta fue devuelto por el travesaño. Todo al revés.
Ganó Independiente de Tandil
Con un gol de Ignacio Olaechea, Independiente de Tandil superó como visitante a Atlético Ayacucho por 1 a 0, en el otro cotejo correspondiente a la Zona 15 del Federal C. Con esta victoria, el elenco serrano es líder junto a Parque.



domingo, 28 de diciembre de 2014

Carlos Lucero, campeón con los dos

El flamante DT campeón, Carlos “Topo” Lucero, ya había conseguido un título en la Liga Dolorense, pero el ex delantero ganó el Clausura 2008 al frente de Deportivo Castelli. Y ahora dio la vuelta olímpica con Independiente.

De los últimos tiempos, es el primer caso que se da con estas características: estar al frente como campeón de los dos archirrivales futbolísticos de la vecina ciudad. 
(Créditos foto: Julián Coronel)

Independiente, un campeón con todas las letras

Fue el triunfo del entendimiento colectivo por sobre la jerarquía individual. Fue Independiente mucho más pensante y equilibrado que un Ever Ready que arrancó bien, pero se desplomó ante la vertiginosidad que le puso el nuevo campeón al partido, sobre todo cuando éste encontró los espacios que le cedió el monarca saliente.
Por eso ganó bien el Rojo. Y es campeón. Por sus argumentos, por su solidez y porque supo ahora poner a tiempo los golpes necesarios y certeros para herir fieramente. Y porque además, esta vez no le dejó resquicio alguno al blanquinegro para reaccionar.
Fueron dos realidades diferentes, capitalizadas en la vitalidad que tuvo Independiente en el área contraria. Porque supo qué hacer cuando se hizo dueño de la pelota, porque hizo del criterio una virtud, y porque entendió cómo jugarle a un rival que empezó ganando, y que se fue desvirtuando poco a poco.
Del golpe inicial de Gelmini a través de un penal, hasta el empate de Alfredo Cámara sobre el cierre de la etapa inicial, pasó que Ever Ready mostró mejor rodaje, pero no supo entrarle a un rival bien abroquelado en el fondo que sólo perdió en la falta de Vandevalle a Alday, y que derivó en la concreción de Gelmini a los 11’.
Acordándose siempre que el empate le servía, Independiente fue arrimándose, ganando en la mitad de la cancha y cercenando la chance que Alday invente algo con Silva. Spinelli copó el medio, Ayala siempre colaboró, Barrios fue ganando confianza en velocidad y Poveda desgastó, mientras el cerebro de Cámara siempre estuvo activo, pese al intenso calor y sus 36 años.
El no desesperarse fue una virtud del equipo de Carlos Lucero. Siempre tuvo el partido a “rienda corta” desde los 20 minutos, después que pasó el chubasco inicial de Ever Ready, que rápidamente se quedó de a pie, como sin potencia. No gravitó Gelmini, Taylor se perdió y Salinas no tuvo participación. Y así le fue difícil siempre.
Se terminaba un primer tiempo “chato y de trámite anodino”, como diría un viejo habitué del Municipal. Justo se despertó Independiente, en un lateral, con Barrios tomando a la defensa contraria dormida y cediendo para la entrada en solitario del enorme Cámara, que de frente al arco sentenció a Tejeda para el 1 a 1. Una inocentada propia del 28 de diciembre.
Otra historia
El complemento acentuó la diferencia que hubo entre uno y otro. Independiente de movida inquietó con el escurridizo Polo, que incansablemente fue y vino cuantas veces quiso por su banda. A los 4’ un centro suyo terminó en la cabeza de Barrios y en una estupenda tapada de Tejeda.
Enseguida, Gelmini exigió a Cordero en un corner que salvó provisionalmente Poveda en el segundo palo. Un rato después, Silva encaró por izquierda y sacó un remate que llevaba destino de gol, pero Cordero tapó magníficamente, y en el rebote le tapó el cabezazo a Salinas completando una doble atajada fenomenal. Fue lo último que hizo bien Ever Ready. Apenas iban 13 minutos.
Sacudido por el aviso, Independiente respondió a los 15’ con un formidable remate de Cámara que Tejeda despejó con maestría, mostrando reflejos gigantes para ahogarle luego el gol a Polo. Pero poco pudo hacer el arquero blanquinegro a los 21’ con un centrazo de Barrios desde la derecha que aterrizó en la cabeza solitaria de Poveda, para que el 9 la clave lejos del alcance del golero y festeje con todo el pueblo “Gitano” el 2-1 y la aproximación al título.
Aún quedaba pero ya se palpitaba el final. Ever Ready intentó la heroica desacomodándose, y pensando sólo en el arco de enfrente. Le salió horrible. Con Suárez de centrodelantero, Independiente lo agarró de contra y lo mató cuatro minutos después con la maestría de Cámara y el toque a la red de Poveda que desató la locura con el 3 a 1 cuando restaban veinte.

De ahí al final nada le salió a Ever Ready, e Independiente fue cómodamente navegando hacia la conquista de la merecida corona. Porque hizo las cosas mejor, y porque mostró argumentos sólidos que fueron superiores a los de un rival deteriorado futbolísticamente, y que esta vez no tuvo la chance de reaccionar, ni siquiera desde sus individualidades, opacadas por un trabajo concienzudo de un campeón que supo cómo llegar al puerto deseado.


lunes, 22 de diciembre de 2014

Por su levantada, Ever Ready se fue más contento

Tremendo. Emotivo y cambiante. Con todos los ingredientes que el público quiere ver en un partido final de dientes apretados, con dos equipos que se entregaron en pos de una idea de lo que tienen que hacer. Nadie se puede haber ido insatisfecho, ni de un lado ni del otro, y menos aún los muchísimos neutrales que ayer ayudaron a que el Estadio luciera como en sus mejores tardes, pintando un estupendo marco.
La mueca risueña se la llevó Ever Ready, porque perdía 3 a 1 y culminó elaborando una levantada formidable para terminar 3 a 3 y volver a vivir en un rato. Independiente masculló bronca porque había tenido al campeón de rodillas y no se animó a ejecutarlo. Pero igual se fue tranquilo, sabiendo que aún puede.
Cada uno con su librito. Por eso salió un partido lindo y abierto. Independiente tuvo en Spinelli a su termómetro desde la mitad de la cancha, y la sapiencia de Cámara para mostrar siempre el camino. Ever Ready apostó a la presencia de Alday, la ayuda de Gelmini y el sacrficio de Salinas para no entregarse nunca.
Con el guante del 10
La zurda mágica de Franco Gelmini entró bien despierta. Apenas iban 3 minutos cuando tuvo un tiro de esquina desde la derecha y ejecutó como siempre. Envío lleno de rosa y veneno, el arquero Cordero que choca con Poveda y la pelota que entra para que rápidamente Ever Ready empiece a manejar los hilos con una de sus fórmulas más aceitadas: la pegada del 10.
Al rato y otra vez por la misma vía, Ever Ready casi pone el golpe de nocaut, pero increíblemente la pelota dio en el travesaño, rebotó en Sebastián Suárez y salió rebotada desde la mismísima línea de sentencia, con el defensor metido en el arco.
Era el peor momento del Rojo, que perplejo vio como a los 19’ otra vez Gelmini casi le rompe las manos a Cordero, que dio rebote y fue salvado por Polo, que despejó ante la entrada de Salinas. La caída parecía acentuarse con la correcta expulsión de Pascua, que “pasado de vueltas” vio la segunda amarilla en apenas 23 minutos.
Cuando el mundo parecía venirse abajo para los castellenses, llegó la redención. Escapada como en sus mejores tiempos de “Bombón” Ayala por izquierda, centro a tres dedos y palomita en genial definición de Alfredo Cámara, para decirles a todos en 26 minutos: “acá estamos nosotros. Vamos que no pasa nada”.
Y empezó otro partido. Con el gol, los de Carlos Lucero tomaron impulso y Ever Ready inexplicablemente se vio superado por el ímpetu visitante. Independiente se hizo siempre del balón. Cámara fue cerebro y Spinelli patrón del medio. Barrios empezó a influir con su velocidad, aunque jamás pudo encontrarse con el perdido Poveda, y así se quedó siempre en amagos.
Cuando la pelota no entró
Pese a pasar sus peores momentos, el local siguió llegando y siendo punzante. Pudo haber aumentado, pero no la embocó. A los 27’ Salinas llegó con peligro, pero su remate dio en la parte exterior de la red. A los 31’, el 9 hizo una fantástica jugada individual, pero su definición se fue apenas al lado del palo izquierdo de Cordero, que no sabía a quién retar a esa altura. Y hasta desde lejos tuvo la suya el blanquinegro, con un remate de Alday que se fue apenas alto.
Dicen que los goles que se erran en un arco, se sufren en el de enfrente. Y el axioma se cumplió a rajatabla. En el primer minuto de descuento, y cuando Ever Ready también se había quedado con diez por la expulsión de Muñoz (la segunda amarilla fue desmedida), Independiente se topó con el segundo gol, injustamente. Después de un corner, hubo un sinfín de rebotes, y entre tantas piernas apareció Sebastián Insua para estampar el impensado e inmerecido 2-1.
Los goles no se merecen, se hacen. Por esa sencilla razón, la realidad le dio un duro golpe a Ever Ready, que acusó el impacto y salió desinflado al segundo tiempo. Tuvo alguna chance menor, pero de movida fue Independiente que mostró su mejor cariz, bien plantado atrás y sostenido desde el trabajo incansable de un mediocampo rendidor. No obstante, Cordero mostró sus virtudes sacándole un tiro libre a Alday primero y cortándole un avance a Gelmini cuando llegaba Salinas.
Iban 17 minutos cuando Barrios y San Martín elaboraron una pared soñada, que terminó con el remate apenas alto del volante, que había reemplazado al lesionado Polo, víctima del juego fuerte que empezó a aparecer y que no fue merituado por el árbitro Montoya. El mismo camino siguió Gigena al rato, debiendo dejar el partido reemplazado por Traverso.
Todo parecía de Independiente pero…
Promediando el complemento, el juego no daba respiro y era de ida y vuelta. Nadie podía cometer errores a esa altura, y a las ganas de Ever Ready se le contrapuso la efectividad de un oponente eficaz. Díaz, que pocas veces encontró su novedosa posición de volante central, perdió la pelota en el medio y desde allí nació la contra que terminó en el 3-1 que marcó Barrios con su habitual solvencia a los 25 minutos.
Pero el campeón es el campeón. Tiene chapa y jerarquía. Y lo anda exhibiendo a cada rato. Apenas 60 segundos después del 1-3 en contra, pudo recuperarse con una soberbia definición de Alday desde la puerta del área grande. Al conesino le llovió la pelota y prácticamente acostó su derecha para empalmarla con alma y vida, dirigiéndola certeramente al arco.
Quedaban menos de 20 minutos y Ever Ready fue una tromba, y aunque se expuso en varias fue a buscar el empate. A los 32’ casi lo consigue, pero Cordero le tapó el disparo a Gelmini, después que éste se la llevara groseramente con el brazo sin que Montoya lo advirtiera. Un minuto después, el 10 frotó la lámpara, y desde la esquina derecha volvió a hacerlo: corner cerrado y golazo en el segundo palo para el 3-3.
Emocionante y heroico, con toda la tribuna blanquinegra rendida a los pies de un verdadero mago, que sacó otra vez a relucir su zurda enguantada para darle vida a un Ever Ready que supo cómo levantarse frente a un rival que quedó atónito, dejando pasar una oportunidad única.

No quedó nada dicho, pero los 90 minutos de ayer dejaron mucho. Queda una nueva historia el domingo próximo, en la que Ever Ready está obligado a triunfar. Si no es así, la gloria se quedará en Castelli. Será otro partido a pleno fuego, seguro.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Nuevamente, Independiente y Ever Ready cara a cara

Otra vez, como en la definición del torneo “Expedición Atlantis” de la primera mitad de año, Independiente de Castelli y Ever Ready volverán a verse las caras para dirimir cuál será el campeón.
Aquella vez la ventaja deportiva fue para el conjunto de nuestra ciudad, y ahora quien partirá con ese plus será el Rojo, por haber terminado en la primera colocación de la fase clasificatoria. Ayer y en la vecina Castelli, Independiente de local y Ever Ready de visitante, abrocharon su clasificación a la serie definitoria. Uno tuvo que exigirse un poco más, pero en los guarismos finales ambos se impusieron con holgura.
El Rojo le ganó 3-2 a Dolores (la ida había culminado 1-1) y se quedó con un global de 4-3; en tanto el blanquinegro de la calle San Martín doblegó a Deportivo Castelli en su propio terreno por 2 a 1 (en nuestra ciudad había ganado Ever Ready 3-1), y así cerró con un amplio 5-2 que no dejó dudas.
El candidato de todos
A viva voz o en cúmulo de murmullos, Ever Ready es el candidato de todos. Ayer ratificó esa condición en cancha de Deportivo Castelli. De visitante, aunque con un gran apoyo de su público, y en una cancha siempre difícil para propios y extraños, paseó su jerarquía para pasar de llave casi sin darse cuenta.
El tetracampeón conjunto que orienta Sergio Irazábal y que ahora más que nunca le apunta al “penta” (¿y al Federal C, que arranca en enero?), bajó de un hondazo las pocas aspiraciones que tenía Deportivo Castelli, que lejos estaba en los números, y también en la realidad.
Aquel 3-1 favorable al equipo de nuestra ciudad de la ida, prácticamente había sellado la suerte de la serie. Quedaban los 90 minutos de ayer, con el local buscando la heroica y Ever Ready a la caza del pasaporte. Y fue del monarca, quien bajo estas condiciones se amolda, se agranda, se adapta y hasta parece intratable.
Un gol con el sello propio de Gabriel Salinas a los 25 minutos de juego, comenzó a inclinar la balanza para los dolorenses. A partir de allí edificó una nueva tarea sólida, con Deportivo empujando sin encontrar y rodeando bien su manzana, como es su costumbre.
Cediendo protagonismo cuando se lo propuso para ver qué hacía el rival, y apretando el acelerador cuando le convenía, Ever Ready halló el segundo a los 25’ del complemento con un penal de Gelmini. Ya todo estaba dicho. El “Depo” había quedado lejos de todo. Descontó con un gol de Gestido, pero ya nada alcanzaba. El candidato de todos había vuelto a postularse con los argumentos sólidos conocidos.
La reacción de Independiente fue demasiado
Aquel 1-1 de la ida en el Estadio y una muy buena producción futbolística, habían levantado en Dolores todas las voces que invitaban a la ilusión. La revancha de ayer en cancha de Independiente de Castelli pintaba como la gran chance de este equipo humilde y que había hecho ya demasiado, pero quería ese pasito más.
Uno de los pilares de este sueño fue Santiago Salim, quien rápidamente a los 10 minutos puso el 1-0 para el albiverde. Gloria en Dolores, alarma en el Rojo, que al menos debía empatar para calmar nervios y empezar a pensar en otra cosa.
Antes de ingresar en una etapa sin vuelta atrás, Independiente encontró respuestas en uno de los hombres que tanto necesita y que cumplió con creces. Gabriel Barrios igualó y después fue el encargado de colocar el 2-1 parcial con el que el equipo conducido por Carlos Lucero empezó a cimentar su camino a la final.
En un primer tiempo ardoroso, Carlos Ayala puso el 3-1 para Independiente y puso proa hacia ese escalón que anhelaba Independiente, y que ratificaba el primer puesto de la ronda inicial. Después descontó Darío Del Valle y en el complemento Sergio Poveda marró un penal.
Todo fue algarabía “Gitana”, por el pase a la final y porque las noticias que llegaban desde la otra cancha para algunos eran buenas y para otros no tanto, porque esos querían un mano a mano contra “los de siempre”.

El 3-2 del cierre dejó en claro que las ilusiones del Rojo siguen intactas, que se viene un rival difícil con el que buscará revancha de lo ocurrido en el invierno de este mismo año. Se conocen virtudes y defectos. Allí habrá que ver cuál de los dos es más inteligente para brindar en estas Fiestas con la copa más linda.