lunes, 10 de febrero de 2014
TDI: Independiente fue Roncoroni y diez más
Cuando un solo jugador es tan concluyente, las
palabras a veces sobran para calificar una tarde personalmente estupenda. Pero
claro, para respaldar esa notable tarea individual del delantero que vino de
Social, Independiente fue además un equipo sin fisuras, combativo, concentrado
y con un fútbol que dejó sin nada a una versión muy diferente de aquel Atlético
Chascomús que el domingo pasado había bajado a Ever Ready.
Más allá de los tres goles de Federico
Roncoroni, que le dieron forma al vital y trascendente triunfo que dejó al
equipo de Yori y Capdeville en lo más alto de la tabla de posiciones, fue muy
loable la tarea colectiva, porque nadie tuvo altibajos, y allí radicó la base
con que el conjunto de Dolores fue mucho más que un apático e intrascendente
equipo visitante.
Mucho se había especulado en la semana previa,
porque desde la estrategia se sabía que Roch volvería a jugar como defensor
después de mucho tiempo, pensando en contener al delantero Cánepa, que
lesionado ayer no estuvo. Pero Cancio metió mano y su versión fue otro equipo,
más débil, sin volumen y superado por las ganas y el trajinar de un
Independiente voraz en la mitad del terreno, y con un Hugo Alvarez movedizo y
agresivo siempre.
Independiente tenía una radiografía clara de
lo que había sido y de lo que podía hacer su rival, y fue preciso y eficaz en
su cometido de contenerlo, sin apartarse jamás de su libreto que incluía la
obligación constante sobre la endeble defensa albirroja. Todas sus líneas se
vieron comprometidas y en el rendimiento colectivo estuvo lo mejor, más allá de
la letal tarde de ese monstruo del área que es el “Chino” Roncoroni, desde hace
rato el delantero más determinante de nuestro fútbol.
Tras un inicio parejo en el que Independiente
insinuó con peligro a través de las pelotas paradas ejecutadas por Alvarez,
Atlético tuvo su chance pero por poco lo perdió Salas. Las emociones
escaseaban, hasta que a los 36’
y tras un tiro de esquina preciso de Spergge, Roncoroni le ganó a todos de
arriba y de cabeza colocó el 1 a
0.
Los chascomunenses reaccionaron enseguida como
contra Ever Ready, y dos minutos después se toparon con la igualdad a través de
un penal que Mayoraz le cometió a González Expósito y que López cambió por gol.
Era barajar y dar de nuevo, al menos desde los números, pero Assirio se fue de
pierna y el árbitro Eberle le mostró la segunda amarilla, dejando a su elenco
con diez hombres cuando quedaba demasiado.
Con Leandro González por Echandía desde
mediados de la parte inicial, Independiente salió con todo en el segundo
tiempo, ante un Atlético que decidió jugar con tres en el fondo. La fórmula no
funcionó, porque a los 6’
Spergge recibió solo por izquierda y metió una corrida monumental, poniéndole
el centro a la cabeza del letal Roncoroni, que se la puso en el ángulo a
Barragán.
Fiesta desatada en el Estadio. Ganaba bien
Independiente, merced a su tremenda capacidad goleadora y a un rendimiento
global aceptable, frente a un Atlético errático del medio hacia atrás y
extrañando horrores al desequilibrante Cánepa, ayer ausente por lesión.
Con convicción y mostrando tener “otro cambio”
a la hora de atacar, no extrañó que a los 25’ otra vez Roncoroni arrastrara a la marca
como toda la tarde y fuera por derecha a ganar de prepo, cruzando un remate que
tomó a Barragán mal parado y poniendo a Independiente 3 a 1 y cerrando de la mejor
manera esta primera mitad de certamen.
Atlético quiso vender cara su derrota y
alcanzó a descontar a los 33’
por intermedio de Chiacchio. Ahí el partido transitó por una nebulosa, pero
Calabrese con una atajada monumental a
Correa le tapó la boca a todos, de un lado y del otro. Ya era hora de ratificar
el triunfo sin miedos, y también de devolución de gentilezas, que fue lo que
pasó en el cierre cuando Roncoroni asistió a Alvarez que solo fue a correr, y a
poner el 4 a
2 que era lapidario.
No fue un cuento chino, al menos para
Independiente. Si quizás lo fue para Atlético, que como en la película argentina
que lleva ese nombres, fue como el oriental Jun para Roberto. Porque como le
pasó al personaje que encarnó Ricardo Darín, nunca entendió de qué se trataba
el idioma del gol que ayer enarboló un tal Roncoroni, ese que guió la tarde iluminada
del Rojo, que jugó bien, ganó y ahora los mira a todos desde arriba.
lunes, 3 de febrero de 2014
TDI: La confusión le ganó a Ever Ready
De
estar muy cerca, a quedar muy lejos. De la esperanza, a la decepción y la
bronca. De un empate casi heroico, a una caída sin atenuantes. Así de cambiante
fue el papel que ayer tuvo Ever Ready en su incursión a Chascomús, en un
partido vibrante y que estuvo a punto de volcarse para el lado del conjunto
dolorense, pero que decididamente se fue para el otro por la mayor contundencia
de Atlético, que debutó en la
Zona 23 presentando cartas de favorito, al menos desde este
resultado positivo.
El 4 a 2 final que coronó al
concluyente elenco chascomunense no dejó dudas, pero quizás no fue el reflejo
de lo que ocurrió a lo largo de los parejos 90 minutos. Entonces, ¿ganó bien
Atlético? si, porque pegó cuando estaba en aprietos. Y cabe la pregunta:
¿perdió mal Ever Ready? no, porque erró el camino y cayó en un mar de dudas
imperdonables, e indisimulables.
Lo
habíamos dicho la semana pasada, pero aplicando la tesis al triunfo que se le escapó
a Independiente. Pero parece que el blanquinegro no aprendió. Perdía 2 a 0, lo levantó con mucha
autoridad y personalidad hasta el 2
a 2. Pero se dejó estar, y permitió que un Atlético
feroz en ofensiva se lo llevara por delante con escasos argumentos, pero
suficientemente letal para maquillar todo lo irregular que fue en su última
línea.
Tuvo un buen
arranque, pero...
El
comienzo no fue malo para Ever Ready porque fue a plantarse de igual a igual,
pero rápidamente se topó con la fiereza de un rival dispuesto a aprovechar cada
resquicio que le dejara el elenco dolorense. Así a los 7’ Cánepa luchó y le ganó a
Vallejo, se adueñó de la pelota y encaró por izquierda con notable habilidad y
velocidad para dejar a tres hombres en el camino y enviar un centro mortal que
encontró Salas, respondió Tejeda y en el despeje estuvo Chiacchio atento para
el 1 a 0.
Contrariado
en defensa y con desacoples en el medio, donde Gestido y Márquez no daban
abasto con la multiplicidad que ofrecían Boyle y César Novoa, el conjunto de
Irazábal mostró su peor faceta para dejarse llevar en el ritmo de Salas, y el
frenético accionar que cada vez que aparecían tenían los peligrosos Cánepa y
López.
Mientras
Gelmini y Alday trataban de entrar en sintonía, y Salinas y el ayer titular
Taylor quedaban demasiado solos, Atlético aprovechó para pegar otra vez y
ponerse en ventaja 2 a
0. Fue a los 26’ ,
cuando a la salida de un tiro libre que despejó Muñoz, Salas metió un centro
letal que tomó a toda la defensa desprevenida y con Ortells entrando solo para
poner la cabeza y vencer a Tejeda.
Con
poco, pero con la solidez y la contundencia que no tenía el equipo de nuestra
ciudad, Atlético Chascomús se ponía exageradamente en ventaja, pero ventaja al
fin. Y ahí aparecería la personalidad de Ever Ready para no dejarse caer, y
empezar a levantarse de a poco y con paciencia, elevando al máximo esa virtud
que no tuvo el conjunto de Cancio, quizás conforme y demasiado confiado.
Alday
empezó a ganar por la izquierda, Gelmini aportó lo suyo y desde el medio
Márquez se apoyó bien con Gestido, haciendo todo esto que la maquinaria
engranase bien. De repente apareció lo mejor de Ever Ready y en el duelo de
Salinas ganó el arquero primero, pero a los 39’ falló feo y le sirvió el gol a Muñoz para
encender la levantada.
Cuando la suerte
le fue esquiva
Las
ganas y el empuje del conjunto de Dolores se conjugaron en el cierre del primer
tiempo, cuando Atlético se refugió muy cerca de su área y esperó por una contra
que nunca llegó. En esos minutos el dueño de todo fue Ever Ready, que sin ser
tan vertical generó sus chances de pelota parada, primero con un tiro de
esquina de Gelmini que devolvió el travesaño, y después con un tiro libre de
Alday, que también dio en el larguero.
Con
la suerte maldita, el primer período se iría con otra preocupación, porque
Tejeda se lesionó feo en un choque con Cánepa (el arquero sufrió una fractura
en el antebrazo derecho) y eso hizo que Iván Acuña fuera a ocupar la valla en
el arranque del segundo tiempo. Lo del calvo golero fue estupendo, porque a los
2’ le ahogó
el grito a Chiacchio y empezaría a responder siempre con solvencia y
personalidad para ocupar un arco que se hacía gigante.
El
partido parecía estar por la derecha del ataque de Ever Ready, pero nunca
insistió por allí, aunque Alday se tiró por ese sector para aventajar a
Vázquez, reemplazante de De la Canal.
Precisamente el hombre de Conesa fue el que le dio el balón a
Taylor para que la aguante de espaldas al arco, y éste con notable sapiencia
esperó a Gelmini, que de frente apareció y la clavó abajo lejos del alcance del
arquero Salinas, poniendo otra vez al blanquinegro al borde del acto heroico
cuando iban 14 minutos.
Había
aprovechado su momento el equipo de Dolores. Estaba para dar el salto ante un
rival dormido y sorprendido. Pero no se animó, o mejor dicho, no encontró la
manera. Atlético pegó en la primera que encontró a la salida de un lateral, con
Chiacchio ganándole con facilidad a Muñoz y sacando un centro que Cánepa tocó a
la red de forma magistral.
Y el
mundo se vino abajo para Ever Ready. El golpe fue al mentón de un equipo que
perdió la brújula, se desordenó mucho y acumuló hombres y nombres casi sin
sentido. Un desganado Equisito fue por Taylor, y no funcionó. Santiago Silva
fue a cumplir una función inentendible y así las señales se hicieron
inequívocamente erróneas, tanto que desde el banco blanquinegro hasta se
intentó un increíble cuarto cambio, que el árbitro Falcón no permitió, claro
está.
Todo
fue a los ponchazos en el intento por empatar, lo físico jugó a favor de un
Atlético que encontró justo la tranquilidad ante un Ever Ready que avanzó sin
herir, y en ese juego fueron los chascomunenses los que salieron ganando, y con
más luz sobre el final cuando López coronó una contra letal.
Confundido
desde adentro y desde afuera, el blanquinegro dejó lentamente que se esfumara
una linda posibilidad que había sabido elaborar, pero que no supo administrar
cuando parecía haber encontrado el camino.
lunes, 27 de enero de 2014
Independiente se dejó estar, y Ever Ready no perdonó
Hay lecciones que a esta altura debieran saberse, y que en esta clase de certámenes pesan duro. Cuando hay un rival como Ever Ready enfrente, hay que utilizar todas las herramientas necesarias para no dejarle resquicio para que respire, y por más fallos arbitrales contradictorios que haya, nada debe interferir para llevar adelante el objetivo.
Ayer Independiente estaba dando el gran batacazo en el lanzamiento del Torneo del Interior. Le ganaba al tricampeón 2 a 0 hasta los 35 minutos del complemento, y con el plus de jugar a esa altura con un hombre menos. En esa parte Ever Ready había intentado ser protagonista, pero sin encontrarlo, hasta que Jorge Alday, en su única intervención productiva, encendió la esperanza de un lado y la alarma del otro con un zapatazo notable desde 25 metros que dejó mudos a todos.
Quedaba poco, y el blanquinegro iba a tirarle todo encima a un Independiente que debía defenderse como lo había hecho casi siempre, con Villalba y Mayoraz jugando de “pulpos” por todos lados, y con Alvarez desequilibrando en cada corrida, aunque sin acompañamiento efectivo. En una de las últimas, el árbitro Tadiello pitó una falta que pocos vieron de Mayoraz a Alday, y en el tiro libre apareció la zurda mágica de Gelmini para poner el 2 a 2 y desatar un mar de protestas lógicas y no tanto (adentro y afuera).
Empate agónico y festejo del campeón. Bronca y rabia en un apesadumbrado Independiente, que se veía burlado y no sólo por la victoria que dejaba escapar, sino también por el árbitro Tadiello, a quien todos sindicaban como el responsable del empate. El juez había expulsado a Carlomagno por doble amonestación, y luego de la igualdad, hizo lo propio con Elizalde.
Es cierto que Tadiello dirigió desacostumbradamente mal. Amonestó demasiado, fue injusto en algunos fallos (para los dos lados) y quiso demostrar autoridad para terminar siendo autoritario. Pero no fue su culpa que a Independiente se le esfumara el triunfo cuando lo tenía servido en bandeja.
El Rojo había mostrado mejores cosas en el primer tiempo, con un Alvarez inspirado pero carente de compañía, con una zaga central cumplidora y la tarea batalladora de Elizalde y Mayoraz trabajando duramente en el medio. Pero ello no alcanzó para merodear el arco de Tejeda, que sólo tuvo que intervenir en un tiro libre a los 12 minutos.
Ever Ready fue más pensar que jugar, tratar de llevarla redonda y con limpieza. Pero se quedó en la teoría. Y así Independiente le pegó sobre el final, en un tiro de esquina de Alvarez que cayó en la cabeza de Roncoroni, que le ganó por única vez a Suárez en lo alto para poner en ventaja a su equipo.
Era de Independiente, pero…
Las emociones recorrerían de punta a punta el segundo tiempo, porque lo tuvo Salinas y el travesaño le dijo que no, y enseguida Tadiello le mostró la segunda amarilla a Carlomagno que dejó a Independiente con diez. Pero el golpe lo sufrió Ever Ready, porque a los 11’ un centro largo de Alvarez cayó en la cabeza de Elizalde, que anticipó al dubitativo Tejeda para un impensado 2 a 0.
No había respuestas en el blanquinegro, que sólo mostraba buen pie y no destinatarios para acercarse con fiereza a Calabrese. Del otro lado se fue Echandía y entró Enriquez, en un cambio que mostraba la ambición de un confiado Independiente, puesto que a los de Irazábal le salían pocas.
El reloj corría impiadoso y fueron Taylor y Silva a la cancha a buscar profundidad y soluciones que no aparecían. Hasta que a los 35’ Alday metió un zapatazo tremendo que encaminó a Ever Ready, que envalentonado fue a más, cuando en el Rojo apostaban al juego aéreo metiendo a Roch por el lesionado Roncoroni.
A puro empuje y de atropellada lo quería empatar el conjunto de la calle San Martín, y ahí estuvo el magistral pie izquierdo de Gelmini para poner el empate de un partido que tenía dueño seguro, pero en el fútbol nada está dicho hasta la pitada final. Y eso debiera aprenderlo Independiente.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Empate 1 a 1 - Social rió último, y mejor
El
que ríe último, ríe mejor. Le tocó a Social festejar sobre la hora, con toda la
hermosura que agranda todo cuando el rival es Ever Ready. No fue triunfo, fue
apenas (¿sólo apenas?) un empate, pero nada pudo ocultar la sonrisa con la que
jugadores, cuerpo técnico e hinchas de Social se fueron ayer de la agobiante
tarde del Estadio Municipal.
No
era para menos, porque el blanquinegro tenía todo para ganar, y en un abrir y
cerrar de ojos, el equipo de la calle Mitre acalló la algarabía de la tribuna
de la calle Pichincha. La descarga se transformó en grito feroz de gol. Sobre
la hora. Lo más lindo del mundo, en un clásico y una final. ¿Qué más pedir para
Sebastián Soria, que fue el encargado de ejecutar el penal más largo del mundo?
¿Qué más pedir para esa gente que abarrotó la tribuna y se bancó un calor
insoportable?
Repartieron
el punto y dejaron la serie abierta, pero con ese tanto Social dejó obligado a
Ever Ready a ganar el próximo domingo para ser campeón. Solo así el equipo de
Irazábal conseguirá la ansiada triple corona consecutiva. Entonces el empate no
es tan malo para los celestes y quizás vaya más allá del punto, pero será
harina de otro costal analizar cómo pueda influir este empate de ayer en los
planteos tácticos de los 90 minutos que quedan.
El
balance del aburrido partido que disputaron ayer dejó una mejor visión de Ever
Ready, a quien la fortuna le fue esquiva. Pero cuidado, porque no jugó nada
bien, lo mismo que su rival. Sólo fueron jugadas aisladas y con ciertos aires
personalistas para crear situaciones de riesgo ante la valla del siempre
rendidor Jorge Calabrese, a quien los postes salvaron dos veces.
La
guerra de las dos delanteras más peligrosas del fútbol doméstico demostró al
menos ayer que el blanquinegro tiene ventaja, y alternativas con Gelmini y
Salinas, uno con más participación que otro. Pero del otro lado, la evidencia
marcó que Silva juega cada vez mejor, y que a su dosis de individualismo le
está agregando participación colectiva, y desde ese punto los de Auciello
tienen un plus que en Ever Ready no tiene tanta continuidad.
Un bodrio
El
partido fue malo, decididamente. Le sobraron por lo menos 80 minutos, aunque el
arranque fue emocionante con un cabezazo en contra de Juan Manuel Barbosa que
dio en el travesaño y una oportuna intervención de Calabrese ante un intento
olímpico de Gelmini. Social tuvo la suya y encendió la alarma cuando Roncoroni
parecía ganarle el duelo a Suárez, pero el árbitro Equisito (en su único fallo
discutible) no vio penal del defensor cuando el “Chino” estaba dándose vuelta
de cara al arco.
Sopor
en las repletas tribunas, agobio y lentitud en algunos jugadores. La cancha era
un caldero, pero no por juego sino por el intenso calor. La modorra la sacudió
Gelmini a los 37’
con un zurdazo que impactó en el travesaño y se perdió luego afuera, y sobre el
cierre Soria no pudo conectar de cabeza un preciso centro de Silva desde la
derecha.
Poco
y nada. Mucho marco para tan poco cuadro. No era el calor, sino el respeto y el
miedo a perder el que parecía que mandaba. Social salió encendido en el
complemento y llegó dos veces en pelotas aéreas. Primero Vallejo salvó la caída
ante Soria y después Barberena tapó un remate de Outón. Pero se quedó en esas
aproximaciones.
Ever
Ready siguió en la suya, apostando a frotar la lámpara y chocando en cada
intento con la férrea defensa de Social que comandó con maestría Cairoli. Pero
la última línea celeste falló y Salinas lo perdió por centímetros en su encuentro
más fructífero con Gelmini, y en la siguiente
chance el error fue vital: pelotazo a Salinas, error de Nicolás
Roncoroni, penal y gol de Gelmini.
Iban
38 minutos y le gesta del tri empezaba a dibujarse en el rostro de todo Ever
Ready. La ventaja le daba la mano a la continuidad en la cima de todos, pero se
olvidó el blanquinegro que aún restaba tiempo, y que Social estaba vivo.
Lo
demostró el conjunto de Auciello Jr. con determinación para seguir buscando,
porque no se dio por vencido jamás, y porque tuvo la suya en un remate que dio
en la mano de Barberena y que fue penal, convertido con maestría por Sebastián
Soria para devolverle el alma al cuerpo de una hinchada que siguió alentando y
que encontraba sobre el cierre su buscada redención.
Vive
y sigue respirando Social. Respira y sigue vivo Ever Ready. Nada aún está
dicho, pero la alegría ayer quedó en la calle Mitre, porque siempre, siempre,
el que ríe último lo hace mejor...y habrá que aguardar una semana más para
saber quien se lleva la última sonrisa del año, o la primera del que viene,
como quiera.
martes, 24 de diciembre de 2013
La final Social - Ever Ready: al fin de cuentas, están los mejores
Dicen que
los números hablan por sí solos, y si hay que tenerlos en cuenta para
determinar por qué Social y Ever Ready llegaron a la final, la ecuación es más
que clara: fueron los mejores, y no sólo en este torneo “Delfor Del Valle”,
sino que a lo largo de la temporada ratificaron con creces lo hecho, porque
también definieron el primer certamen de 2013.
En aquel
lejano torneo de una sola rueda que comenzó el 14 de abril y culminó el 30 de junio,
Ever Ready se consagró campeón invicto con 9 victorias y 2 empates en 11
partidos, que incluyó la semi con victoria sobre Independiente de Castelli y la
posterior final –la primera de la historia con su archirrival- por 4 a 2, cuando tenía ventaja
deportiva que le otorgaba la chance de consagrarse con el empate.
Ahora la
ventaja corre para Social, porque fue el primero de la tabla con 38 unidades, sacándole
5 de diferencia a su perseguidor, que fue precisamente el rival de turno. Los
números avalan lo hecho por el equipo de Daniel Auciello Jr. En 20 partidos, el
conjunto de la calle Mitre obtuvo 13 triunfos, 2 empates y 5 derrotas.
Si hacemos
un comparativo anual de lo efectuado por ambos en las etapas regulares, vemos
que Social sumó 59 puntos en los 27 partidos que jugó, con una ventaja de 3
puntos sobre Ever Ready. En esa cantidad de cotejos ambos hicieron la misma
cantidad de goles (51), pero en el debe, la valla de los celestes sufrió 31
conquistas contra los 24 del blanquinegro. En ese ítem, el ganador fue
Sarmiento, que vio caer su arco en 23 oportunidades.
Pero hay
más, porque podemos adosar que Social fue el equipo que más partidos ganó en el
año, con 19 triunfos, contra los 16 de Ever Ready. Ellos fueron los dos elencos
que más veces se retiraron victoriosos. Además, Social fue el que menos empató
(2 veces) y Ever Ready el que menos perdió (3).
Frías
estadísticas que pueden servir o no, porque en el fútbol todo puede pasar, y
máxime cuando hay dos equipos tan parejos, que este año tuvieron dos victorias
cada uno en los cuatro cotejos que jugaron: fue 2-0 y 4-2 para Ever Ready en el
primer certamen del año y 5-2 y 3-2 para Social, en el torneo que los tendrá
como protagonistas de una final que seguramente volverá a poner en vilo al
pueblo futbolero que ya se relame por ver otra vez frente a frente a los
mejores de 2013.
Franco Gelmini (25) y Gabriel
Salinas (16) marcaron 41 de los
|
51 goles que hizo Ever Ready hasta
ahora.
|
![]() |
Abrazo de gol. El “Chino” Roncoroni
va a saludar a su DT.
|
El delantero de Social lleva 20
gritos en el año.
|
lunes, 23 de diciembre de 2013
EVER READY CON AUTORIDAD; SOCIAL CON ANGUSTIA
Otra vez estarán cara a cara, como pasó por primera
vez en la historia allá a fines de junio de esta misma temporada. Con justicia
y templanza pasó Ever Ready. Con el corazón en la boca y exasperado, Social
llegó adónde quería. Nuevamente el primero y el segundo (pero ahora al revés)
protagonizarán la definición del torneo “Delfor Del Valle”, en dos finales que
prometen ser atrapantes, primero el domingo 28 de diciembre y luego el 5 de
enero de 2014.
Mucha autoridad tuvo Ever Ready para sacarse de
encima a Independiente, que nunca pudo hacer pie y ni siquiera molestó al
bicampeón, que va a la caza del tri. Jugando mal y sufriendo demasiado, Social
puso pie firme en la definición recién cuando Landín dio el pitazo final. Antes
Sarmiento lo tuvo contra las cuerdas.
Allá vamos entonces rumbo a un cierre (y a una
apertura) de año repleta de emociones, y con el folclore del fútbol brotando
por los poros de los hinchas, juntándose con el brindis, el calor, las
vacaciones y todo. Una locura, pero allá vamos. A esta altura ya importa el día
ni la hora, aunque se aventura que se programen en horario nocturno.
Fácil para Ever Ready
Nada que ver. Cambió todos los planes Ever Ready, y
fue enormemente superior a un Independiente timorato, demasiado atado y que
terminó muy lejos de sus aspiraciones, que si bien eran menores, terminaron
sucumbiendo ante el poderío de un equipo que demostró estar más entero que
nunca, y con sus ambiciones intactas.
En una tarde agobiante, el blanquinegro hizo todo
bien, como se debe en esta clase de partidos. Le mostró la chapa y le tiró la
jerarquía encima a un rival pobre, que no tuvo un rendimiento acorde a las
grandes exigencias de esta clase de partidos, a la que Ever Ready está más acostumbrado.
Si bien es cierto que el Rojo tuvo sus chances
claras, también lo es que hay que pegar y jugar, entrar y salir, como lo hizo
Ever Ready. De movida lo tuvo Independiente, pero Echandía lo perdió a los 15’ . Avisó Salinas a los 23’ pero Marti respondió bien.
Y un rato después el arquero hizo lo que pudo, pero su esfuerzo no pudo evitar
la caída ante otra aparición del 9 ante un preciso pase de Jonathan Márquez,
que a de poco se fue comiendo la mitad de la cancha.
Desde ese gol Ever Ready fue haciéndose gigante y
acentuando las diferencias. Tranquilidad, prolijidad y sapiencia para elaborar
de a poco el triunfo. Del otro lado, todo confusión y correr para nada. Hasta
que a los 42’
Gelmini frotó la lámpara y decidió mandarse una de las suyas, corriendo con la
pelota dominada de izquierda a derecha ante la atenta mirada de por lo menos
cuatro rivales y durante 50
metros , llegando a definir cruzado y exquisitamente
contra el palo derecho de Marti. Golazo para el 2 a 0 y empezando a dibujar el
camino a la final.
Independiente estaba abatido, pero pudo así y todo
mostrar que lo mantenían vivo sus últimos estertores, pero Tejeda le ahogó el
gol a Carlomagno sobre el cierre de la etapa, y la mala puntería de Alvarez le
jugó en contra en el arranque del complemento, con un cabezazo que se fue
apenas alto.
Ever Ready hizo su partido y metió a Independiente en
su juego, y cuando eso pasa es difícil pasar al blanquinegro. Y si cuando se lo
propone hace un gol, mucho menos. Iban 14’ cuando Gelmini se fue por la derecha solo,
habilitó a Díaz y éste con un centro perfecto a Salinas, que de volea colocó el
3 a 0 y
sepultó la ilusión de Independiente, que fue y chocó con los palos al final,
pero que supo que todo estaba ya sepultado.
Chapa y jerarquía, fútbol y goles en el momento más
necesario. Recetas de un Ever Ready que ya se metió en la final con muchos
argumentos, que lo convierten por ello en gran candidato para volver a
instalarse en la cima.
Social, con el corazón en la boca
Penó demasiado y a punto estuvo de tirar por la borda
todo lo bueno que había hecho. Social se hizo muy amigo del sufrimiento y
Sarmiento estuvo a tiro de hacer la heroica, pero su escasa decisión y la
formidable determinación del arquero Jorge Calabrese, hicieron que el mejor de
la etapa regular pasara sólo por eso. Eso fue al menos lo que quedó en esta
serie, aunque si de justicia hablamos no está mal que Social sea finalista.
Sólo en los últimos minutos Sarmiento se dio cuenta
que debía ganar. Es cierto que debía hacerlo por dos goles de diferencia para
meterse en la final, pero ni siquiera arrimó al primero hasta que reloj ya
había transitado demasiado.
El primer tiempo fue malo y parejo, y estuvo muy
picado y hablado desde el vamos. Una supuesta mano de Cairoli –con el árbitro
Landín bien ubicado- fue reclamada por Sarmiento, y un artero golpe en el piso
de Paz a Federico Roncoroni, y un puñetazo de Marcelo Gutiérrez a González
desde atrás debió dejar al “Calavera” con hombres menos. Pero nada de eso pasó.
Por suerte mandó el fútbol y primó la cordura.
Entonces ahí Sarmiento fue insistidor, pero no mejor, con el reaparecido
Cristian Ramallo siendo emblema de un equipo obligado, pero sin la pólvora
necesaria como para transformarse en finalista.
Lo mejor del albo estuvo en el complemento. Allí
arrancó bien con un remate de Marcelo Gutiérrez que salvó Calabrese, y a los 12’ otra llegada del volante
fue increíblemente desperdiciada de tan fácil que parecía. Sarmiento parecía
decidido pero sin fútbol, sobrándole ganas ante un Social demasiado pasivo y a
la defensiva, que apostó a pasar pensando en la ventaja y no en la realidad de
un partido en el que se veía superado.
Empujado por las ganas, Sarmiento tenía encerrado a
Social y a los 19’
se salvó de milagro y con Calabrese haciéndose gigante en dos pelotas paradas,
hasta que a los 30’
Herrera llegó con peligro y la pelota se fue al tiro de esquina, desde donde
vino el centro a la cabeza de Elizalde, que puso el 1 a 0.
Quedó ahí nomás Sarmiento de dar el golpe, pero
careció de lucidez y cuando lo tuvo en la última puntada Calabrese agigantó su
estampa para taparle el gol a Ramallo. Ahí fue cuando recién Social se dio
cuenta que estaba en la final, un lugar que merece por lo que hizo antes, pero
no por la pobre imagen de ayer.
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