lunes, 23 de febrero de 2015

Independiente volvió a caer

A esta altura ya no espera milagros, y sólo apuesta a cerrar los más decorosamente que pueda su incursión 2015 en el Federal C. Ayer en Ayacucho, ante Atlético, Independiente hilvanó su quinta derrota en igual cantidad de presentaciones. Pero lejos de perder holgadamente, siempre tuvo el partido de riendas cortas, y recién en el cierre del juego el local pudo desahogarse.
Pegó de entrada Atlético. A los 2 minutos una habilitación de Olavarrieta a Mariano Larragneguy, le permitió al tandilense definir cruzado ganándole a Redondo. A los 24’ fue el propio Olavarrieta el que aumentó y fue marcando tendencia con el 2-0. Pero los ayacuchenses se relajaron demasiado y permitieron que Independiente crezca, y con Carlomagno y Mitta inquietó a Quintas, pero el gol –merecido por momentos- no llegó.
El juego se emparejó porque Independiente creyó en sí mismo, ante un Atlético por momentos sorprendido. Tanto insistió el equipo de Dolores que al fin llegó. Pero era tarde. Tiro libe y gol de Franco Gelmini a los 37’ del complemento. Atlético encendió la alarma y tuvo otra actitud para el cierre, y allí encontró el 3-1 en los pies de Olavarrieta, cuando se jugaba el primer minuto de descuento.
SINTESIS
ATLETICO AYACUCHO: Quintas; Aymo, Trama, Vitral, Traiani; Larragneguy, Ledesma, Montalivet (Oillataguerre), Sutil (Atela); Olavarrieta y Aguirre (Barrutia). DT: Fernando Aguiar.
INDEPENDIENTE (Dolores): Micchia; Lanfranchi, Comparín, Fernández (Peppe), Redondo; Fraga, Elizalde, Spergge, Gelmini (Zeballos); Carlomagno y Mitta. DT: Ezequiel Orlando.
ARBITRO: Alcides Silva (Miramar)
GOLES: 2’ Larragneguy (AA); 24’ PT y 46’ ST, Olavarrieta (AA) y 37’ ST, Gelmini (I).
INCIDENCIAS: no hubo.
Independiente de Tandil se aseguró el primer lugar
Imponiéndose desde el arranque y sin dejar ningún tipo de dudas, Independiente de Tandil superó como visitante 3-0 a Parque de Deporte Labardén, y así se aseguró el primer puesto de la Zona 15, cuando resta aún una fecha.
Maximiliano Villar abrió la cuenta a los 5 minutos de juego, y enseguida aumentó Gonzalo Turri a los 9’. La rapidez con el que el elenco tandilense se estableció con semejante luz en el marcador, más la diferencia futbolística entre ambos contendientes, hizo que el juego se liquidara allí.

Después Gonzalo Turri aumentaría a los 19’ del período final, decretando un 3-0 que abre una enorme expectativa en Parque, que mano a mano definirá el domingo venidero  la segunda plaza cuando reciba a Atlético Ayacucho.

martes, 17 de febrero de 2015

Independiente no puede ni consigo mismo

Imágenes contrapuestas, bien diferentes. Un tiempo donde Parque de Deporte Labardén fue un equipo ordenado y hasta aplastante, y otro en el que Independiente –con tres cambios de arranque- consiguió motivación y arremetió con fuerzas. Pero no alcanzó. Primó todo lo bueno que hizo el visitante en el primer período, donde con un 3-0 prácticamente sentenció todo.
Parque es un equipo bien armado, ordenado y hasta desfachatado. El domingo sin el enorme Sabugal en el medio, el irreverente Gervasio Tolosa, apuntalado por un mediocampo férreo y con un libreto bien interpretado, la pidió siempre con su esmirriada figura. Jugó e hizo jugar, abrió por todos lados al desordenado Independiente y obligó al error.
Multiplicándose por las bandas con Crocitta, Armenteros y la movilidad intranquilizadora de Insaurralde y Ríos, a los de la calle Rivadavia se les hizo terrible encontrar las marcas. Se notó la ausencia del suspendido Elizalde y del relegado Gianfranco González (¿fue al banco porque es casi un hecho su partida a Social?). Con pelota y espacio en su poder, Parque fue acechando.
Cuando Ríos ya había avisado en dos oportunidades y Seren le había tapado increíblemente un tiro libre a Gelmini, a los 23’ Castro sacó un tremendo derechazo y desde 25 metros sentenció a Marti para el 1 a 0. Golazo vital para un equipo que ya era más, y que a los 37’ aumentó tomando mal parado al Rojo a la salida de un lateral, con un notable pase del chiquitín Tolosa a Insaurralde, que definió como los dioses contra un palo.
Perdido y aturdido por una situación de la que no podía salir, Independiente sólo quería que todo acabase allí, pero sobre el cierre otra vez Tolosa hizo de las suyas. Esta vez cortó casi como lateral, salió rápido y le puso un pase fenomenal a Ríos, que picó y con extrema elegancia la tocó por encima de Marti para el 3 a 0 que le ponía la frutilla al postre de un primer tiempo notable de los campeones maipuenses.
Con el telón otra vez arriba, esta vez Orlando decidió jugarse el todo por el todo y hacer cirugía mayor. El pibe Cristian Michia ingresó por Marti, González saltó a la cancha por Echandía y Carlos Peppe suplantó a Zeballos. Fue otra cosa Independiente, con ambición y muchas más ganas, que rápidamente tuvieron eco en la red. A los 12’ descontó en un corner de Gelmini que Carlomagno alcanzó a rozar para sorprender al arquero Seren. 1-3 y a soñar.
Por esas cosas que tiene el fútbol, el visitante se relajó y eso envalentonó a los dolorenses. Apuró y metió, tanto que hizo que el partido se juegue en campo de Parque, exponiéndose a la contra donde varias veces Michia respondió con soltura. Nuevamente careció Independiente de explosión en los metros finales y volvió a sufrir de actos indisciplinarios (Pérez fue expulsado por salivar a Armenteros), pero ya su acta de defunción estaba escrita desde el primer tiempo. Contra esas cosas a veces no se puede. 
Parque quedó segundo
Tras la igualdad 1-1 entre Independiente de Tandil y Atlético Ayacucho (jugaron el sábado), y su victoria del domingo en nuestra ciudad, Parque de Deporte Labardén quedó segundo en la tabla de posiciones y con muchas chances de clasificar.
El elenco de la localidad serrana tiene prácticamente abrochado su pase a la siguiente fase, y la pelea por el segundo lugar está librado entre Parque y Atlético, mientras que Independiente de nuestra ciudad está prácticamente eliminado, quedándole dos partidos por delante: el domingo venidero en Ayacucho y el último en Tandil.




lunes, 9 de febrero de 2015

Independiente de Tandil marcó la diferencia

Diferencias. Entre un equipo que viene firme y otro que encuentra el rumbo sólo por momentos. Grietas que de un lado no aparecen y del otro se marcan con cada embate rival. En definitiva, ganó el que tenía que ganar, por favorito y porque simplemente fue y es mejor. Y aunque a veces en el fútbol no hay lógica, ayer tampoco hubo milagro.
Sin caerle con todo a nuestro Independiente -que encima sufrió varias bajas como las de Fraga, Pérez y Mitta-, el partido de ayer por momentos pareció un entrenamiento. Sería fácil pegarle a este grupo de chicos que hacen lo que pueden (y hasta a veces más, por el empeño que le ponen pese a saberse inferiores), pero no es el hecho. Se sabía de movida que esta empresa servía para sumar experiencia y nada más. Por suerte, lejos está el Rojo local de rondar el papelón. Hay mucha dignidad, por sobre todas las cosas.
Fue demasiado Independiente de Tandil, que tardó un rato en acomodarse. Pero cuando se amoldó Gonzalo Turri y se asoció con el “gordito” Villar (el único que no corre, pero tiene una calidad bárbara), más el aporte que desde el medio tuvieron los volantes Valerio y Harguindeguy, fue casi un monólogo. A ellos se acopló en forma permanente el movedizo Juan Turri, un gigante centrodelantero al que Maxi Fernández siguió a sol y a sombra, ganando y perdiendo.
Hizo lo que pudo el local, perdiendo la batalla en la mitad de la cancha, conteniendo y aguantando hasta donde soportó. Después de intentar en un par de oportunidades, recién a los 25’ los tandilenses hallaron el camino. Fue en una mala salida de arco local. Gran contra manejada por Juan Turri, remate y rebote en Marti para el gol de Harguindeguy, un volante que juega adelantado y con un panorama fabuloso.
Tras la ventaja, el visitante llegó otra vez en los pies de Villar, pero la intervención certera de Marti le ahogó el grito. Enseguida vino la reacción del Independiente local, que arremetió con sus mejores momentos, obligando con un Carlomagno inspirado que a los 40’ guapeó por izquierda y le sirvió el gol a Gelmini, pero el remate del 10 fue magistralmente desviado por el seguro Casas. En la arremetida Spergge probó desde lejos, y otra vez el 1 salvó estirándose magistralmente.
Todo lo bueno que hizo en esos instantes, se diluyó en una jugada donde el infortunio volvió a golpearlo. Corner a favor del local increíblemente mal ejecutado por Gelmini, despeje largo hacia la derecha. Redondo falla, complicado por la velocidad del campo de juego en medio de una lluvia torrencial y Villar que se va, toca para la llegada del siempre visible Gonzalo Turri, que con suavidad y astucia coloca el 2-0, y le da un cimbronazo a la esperanza. Parecía partido liquidado.
Esos instantes de lucidez no aparecieron más en el Independiente local. El otro hizo negocio, levantó el ritmo y manejó el partido a su antojo en el complemento. Se fueron expulsados Camio y Elizalde, pero en nada influyó. Sobre el final se le antojó acelerar y tuvo el tercero en una corrida monumental de Juan Turri, que sirvió para coronar otra goleada y el paso casi decisivo hacia la segura clasificación.
Igualdad en Ayacucho
En el otro partido de la Zona, Atlético Ayacuho y Parque de Deporte Labardén igualaron 1 a 1 en la tierra del “Ternero”, librándose así una animada batalla por el segundo lugar en la tabla de posiciones, en la que por ahora se imponen los ayer locales por diferencia de goles.

Atlético se puso en ventaja por intermedio de Gastón Olaverrieta, pero en el complemento Zacarías Blanco, de penal, logró la igualdad. Ambos elencos terminaron con diez: Sauco vio la roja en el local y Leguizamón en el campeón maipuense. Dirigió el árbitro dolorense Martín Zabaljauregui, secundado por Darío Ortíz y Roberto Marino.

lunes, 2 de febrero de 2015

Independiente va contra la corriente

No le sale una a Independiente, y encima pierde. El domingo pasado había pagado caro algunas distracciones, y ayer ante Atlético Ayacucho derrapó por un cúmulo de situaciones adversas. Cuando merecía al menos empatar después de estar en desventaja por un grueso error de Marti, chocó contra la mala puntería y un arquero inspirado. Todo mal. Y así terminó 2-0 abajo, para quedar mucho más que complicado en la Zona 15 del Federal C.
Cuando las cosas no se dan, es difícil contrarrestarlas. No alcanzó siquiera con la formidable actuación de Franco Gelmini, que brilló como en sus grandes tardes. Y no se pudo porque no hubo compañía en sintonía con el 10: Mitta se movió mucho e hizo poco, y Carlomagno intentó al igual que Spergge, pero carecieron de agresividad. Allí radicó la carencia de gol para empatar al menos. Pero también hay que apuntar a la enorme figura del experimentado arquero Hugo Quintas, al que le salieron todas.
Hablar del campeón regional que había bajado en la final al poderoso Independiente de Tandil, y compararlo con el equipo que había sido eliminado en la parte final en Dolores, y que prácticamente llegó sin preparación al certamen, era un abismo en los papeles. No fue así, o al menos no quedó demostrado. Atlético sólo mostró diferencia en su sagacidad para aprovechar sus momentos, y así ganó. Al conjunto de Ezequiel Orlando le faltó picardía y astucia, amén del enorme Quintas, que con años y algunos kilos encima respondió siempre efectivamente.
El partido fue atractivo siempre, porque fue abierto. Atlético e Independiente fueron al palo por palo, y de movida hubo una leve superioridad de los visitantes, que con Montalivet por derecha y Larragneguy por izquierda, fue ordenado y con mejores variantes. Arriba Aguirre y Olaverrieta se movieron bien, pero fue Independiente que de la mano de Gelmini el que llegó con mayor peligrosidad a los 8’, habilitando la llegada de Carlomagno, cuyo remate fue bien contenido por Quintas.
Atlético pareció sostenerse mejor con la contención de Ledesma y el manejo de Larragneguy, y creció por momentos. Por eso a los 19’ inquietó a Marti con un remate de Olaverrieta, pero nada pasó. Pero Independiente, que fue “Gelminidependiente” porque el 10 tuvo espacios e hizo lo que quiso, no se quedó atrás: a los 22’ Mitta reventó el travesaño con un cabezazo y a los 30’ Quintas le sacó magistralmente un tiro libre a Gelmini, que obviamente llevaba destino de red.
Con esos raptos de atrevimiento parecía que el Rojo tenía el partido a tiro, pero a los 35’ Olavaerrieta sacó un centro que cayó cerca del punto penal. Marti salió seguro, pero perdió groseramente en el manotazo. La pelota le quedó a Aguirre, que de chilena la envió al fondo de la red para poner en ventaja a Atlético y fustigar a un Independiente que quedaba obligado a remarla.
El 1-0 en contra dejó al local en evidencia. Sufrió en la primera del segundo período cuando Aguirre exigió a Marti, pero enseguida Gelmini encendió la mecha. Independiente recostaba todo su fútbol en el 10, y a él se sumó González para que el Rojo comenzara a ser el dueño del partido en los primeros tramos. Otra vez Quintas respondió en un nuevo remate de Gelmini a los 15’, y a los 20’ Mitta lo perdió increíblemente de cabeza, arrojándose de palomita a un metro del arco. La suerte también le era esquiva.
La igualdad estaba al caer. Atlético se vio superado en el medio y no podía acertar con la marca de Gelmini, que a los 35’ le puso un genial pase a Carlomagno que picó en soledad por derecha, corrió y quedó mano a mano con Quintas. Eligió fusilar al arquero, pero éste, parado, respondió con eficacia en el primer palo.
Caído en la desazón, el condenado Independiente se quedó sin Gelmini, que se fue con un tirón. Y tras cartón, el segundo de Atlético Ayacucho en los pies del criterioso Larragneguy. Fue en un penal que Comparín le cometió al todavía movedizo Montalivet. Goles que se erran, goles que se pagan. Cuando no entra y la mano viene mal barajada, a veces sale todo mal.
Goleada de Independiente de Tandil
En el otro partido de la Zona 15, el sábado en Tandil, Independiente goleó a Parque de Deporte Labardén por 7 a 3, y así se convirtió en el único líder.
Tres goles de Juan Ignacio Turri, dos de Agustín Harguindeguy, uno de Gonzalo Rotonda y otro de Nicolás Gorosito redondearon la goleada de los tandilenses ante Parque, que se había puesto en ventaja prematuramente por intermedio de Lucas Buabud. Los otros tantos fueron de Víctor Insaurralde y Damián Leguizamón.




lunes, 26 de enero de 2015

Independiente lo tuvo, pero se le escapó

No pudo. Se cayó, se quedó sin fuerzas y hasta sin suerte Independiente, que ayer en el debut en el torneo Federal C cayó 2-1 en Maipú, donde Parque de Deporte Labardén se lo llevó por delante en un rapto de lucidez que lo potenció en el arranque del complemento, justo cuando el equipo de nuestra ciudad debió estar más atento.
Se descuidó Independiente, y de un plumazo se quedó sin nada. Y así como arrancó con todo, se desvaneció en una tarde que se prestaba más para eso que para jugar al fútbol. Ello lo aprovechó Parque, el verdugo que en 2014 había eliminado al Rojo de este certamen. El partido fue casi igual al que en marzo pasado jugaron en Dolores: mejor Independiente al principio, reacción y golpe letal del campeón maipuense.
Pero como en aquella serie mano a mano, otra vez la enorme figura del capitán Mauro Sabugal fue determinante a la hora que le tocó a Parque. Termómetro y cerebro del mediocampo, el volante fue de menor a mayor, y ni siquiera el penal que Andrés Marti le contuvo a los 3 minutos de juego lo condicionó. Cuando se acomodó y encontró su lugar, se calzó el traje y fue motor de su equipo.
Independiente empezó con todo, y caminando por la cornisa, como le gusta. Penal en contra de movida, atajada de Marti. De repente a los 8’, gol de Mitta aprovechando el centro de Gelmini, la mala salida del arquero De Arce y definición con pirueta del 9, abriendo un signo gigante de interrogación en el partido. Había que ver cómo seguía el elenco de Orlando, y qué iba a hacer Parque en su condición de local.
Fue bueno lo de Independiente, plantándose bien atrás y tratando de lastimar de contra, sin dejar que Parque se hiciera fuerte. Todo el primer tiempo fue parejo, pero las mejores acciones las tuvo el conjunto de Dolores, que inquietó con las corridas de Spergge, las esporádicas subidas de Zeballos (jugó por derecha, cuando todo indicaba que ese lugar iba a ser ocupado por Carlomagno), la movilidad de Mitta y las intenciones de Gelmini, que estuvo intermitente.
Dos golpes mortales
La escueta ventaja debía ser sostenida por Independiente. Era la idea. Pero en la primera que tuvo Parque empató. En apenas 30 segundos, el local logró la igualdad en una jugada confusa y en la que medio equipo dolorense se quedó reclamándole una mano al pasivo árbitro marplatense Farina, que dejó seguir la jugada y que Nihuel Tolosa empatase tras varios rebotes.
El empate envalentonó a Parque, y enseguida desde el banco saltó a la cancha Octavio Estévez. Pese a no estar en su mejor forma física, el “Pipa” fue vital en la levantada de Parque. Por la derecha desbordó siempre, rompió a la defensa y fue el mentor de la jugada del segundo gol, cuando a los 13’ madrugó a todos a la salida de un lateral y entregó a Leguizamón, que topó a los centrales, y a pura potencia definió ante Marti.
La adversidad del resultado se le hizo un camino casi imposible de levantar a Independiente. Se quedó sin Elizalde a los 19’, Sabugal empezó a manejar los tiempos con criterio e hizo crecer a Parque, mientras el conjunto dolorense se desmoronó táctica y hasta físicamente en una jornada extenuante. Entró Carlomagno pero no gravitó y ni siquiera le salió la última, cuando un cabezazo de Mitta fue devuelto por el travesaño. Todo al revés.
Ganó Independiente de Tandil
Con un gol de Ignacio Olaechea, Independiente de Tandil superó como visitante a Atlético Ayacucho por 1 a 0, en el otro cotejo correspondiente a la Zona 15 del Federal C. Con esta victoria, el elenco serrano es líder junto a Parque.



domingo, 28 de diciembre de 2014

Carlos Lucero, campeón con los dos

El flamante DT campeón, Carlos “Topo” Lucero, ya había conseguido un título en la Liga Dolorense, pero el ex delantero ganó el Clausura 2008 al frente de Deportivo Castelli. Y ahora dio la vuelta olímpica con Independiente.

De los últimos tiempos, es el primer caso que se da con estas características: estar al frente como campeón de los dos archirrivales futbolísticos de la vecina ciudad. 
(Créditos foto: Julián Coronel)

Independiente, un campeón con todas las letras

Fue el triunfo del entendimiento colectivo por sobre la jerarquía individual. Fue Independiente mucho más pensante y equilibrado que un Ever Ready que arrancó bien, pero se desplomó ante la vertiginosidad que le puso el nuevo campeón al partido, sobre todo cuando éste encontró los espacios que le cedió el monarca saliente.
Por eso ganó bien el Rojo. Y es campeón. Por sus argumentos, por su solidez y porque supo ahora poner a tiempo los golpes necesarios y certeros para herir fieramente. Y porque además, esta vez no le dejó resquicio alguno al blanquinegro para reaccionar.
Fueron dos realidades diferentes, capitalizadas en la vitalidad que tuvo Independiente en el área contraria. Porque supo qué hacer cuando se hizo dueño de la pelota, porque hizo del criterio una virtud, y porque entendió cómo jugarle a un rival que empezó ganando, y que se fue desvirtuando poco a poco.
Del golpe inicial de Gelmini a través de un penal, hasta el empate de Alfredo Cámara sobre el cierre de la etapa inicial, pasó que Ever Ready mostró mejor rodaje, pero no supo entrarle a un rival bien abroquelado en el fondo que sólo perdió en la falta de Vandevalle a Alday, y que derivó en la concreción de Gelmini a los 11’.
Acordándose siempre que el empate le servía, Independiente fue arrimándose, ganando en la mitad de la cancha y cercenando la chance que Alday invente algo con Silva. Spinelli copó el medio, Ayala siempre colaboró, Barrios fue ganando confianza en velocidad y Poveda desgastó, mientras el cerebro de Cámara siempre estuvo activo, pese al intenso calor y sus 36 años.
El no desesperarse fue una virtud del equipo de Carlos Lucero. Siempre tuvo el partido a “rienda corta” desde los 20 minutos, después que pasó el chubasco inicial de Ever Ready, que rápidamente se quedó de a pie, como sin potencia. No gravitó Gelmini, Taylor se perdió y Salinas no tuvo participación. Y así le fue difícil siempre.
Se terminaba un primer tiempo “chato y de trámite anodino”, como diría un viejo habitué del Municipal. Justo se despertó Independiente, en un lateral, con Barrios tomando a la defensa contraria dormida y cediendo para la entrada en solitario del enorme Cámara, que de frente al arco sentenció a Tejeda para el 1 a 1. Una inocentada propia del 28 de diciembre.
Otra historia
El complemento acentuó la diferencia que hubo entre uno y otro. Independiente de movida inquietó con el escurridizo Polo, que incansablemente fue y vino cuantas veces quiso por su banda. A los 4’ un centro suyo terminó en la cabeza de Barrios y en una estupenda tapada de Tejeda.
Enseguida, Gelmini exigió a Cordero en un corner que salvó provisionalmente Poveda en el segundo palo. Un rato después, Silva encaró por izquierda y sacó un remate que llevaba destino de gol, pero Cordero tapó magníficamente, y en el rebote le tapó el cabezazo a Salinas completando una doble atajada fenomenal. Fue lo último que hizo bien Ever Ready. Apenas iban 13 minutos.
Sacudido por el aviso, Independiente respondió a los 15’ con un formidable remate de Cámara que Tejeda despejó con maestría, mostrando reflejos gigantes para ahogarle luego el gol a Polo. Pero poco pudo hacer el arquero blanquinegro a los 21’ con un centrazo de Barrios desde la derecha que aterrizó en la cabeza solitaria de Poveda, para que el 9 la clave lejos del alcance del golero y festeje con todo el pueblo “Gitano” el 2-1 y la aproximación al título.
Aún quedaba pero ya se palpitaba el final. Ever Ready intentó la heroica desacomodándose, y pensando sólo en el arco de enfrente. Le salió horrible. Con Suárez de centrodelantero, Independiente lo agarró de contra y lo mató cuatro minutos después con la maestría de Cámara y el toque a la red de Poveda que desató la locura con el 3 a 1 cuando restaban veinte.

De ahí al final nada le salió a Ever Ready, e Independiente fue cómodamente navegando hacia la conquista de la merecida corona. Porque hizo las cosas mejor, y porque mostró argumentos sólidos que fueron superiores a los de un rival deteriorado futbolísticamente, y que esta vez no tuvo la chance de reaccionar, ni siquiera desde sus individualidades, opacadas por un trabajo concienzudo de un campeón que supo cómo llegar al puerto deseado.