Y un
día pasó, y pasó lo peor para Ever Ready. Todo se conjugó en contra para que el
invicto acabara, y de muy mala manera. Justo enfrente estaba Social, que venía
con la sangre en el ojo de la final perdida recientemente. Y se lo hizo saber,
mojándole la oreja y llenándolo de goles para un 5 a 2 inolvidable, que fue un
cachetazo indócil al monarca que salió a la cancha con aires altaneros.
Como
si el frío de la tarde hubiera conspirado contra el fútbol, Ever Ready hizo
todo lo posible para que Social encontrara el camino del triunfo holgado y
lascerante hasta las entrañas de un equipo que pareció entrar a jugar con el
pie demasiado flojo en el acelerador.
Sin
Auciello junior en el banco, esta vez Social se paró distinto con la conducción
de papá Daniel. Cambió la táctica, y cambiaron nombres, y con la retina y la
memoria fresca todavía en la final, la cosa fue más pareja. En el primer tiempo
se repartieron todo, y recién sobre el cierre aparecieron las emociones que
tallaron definitivamente la escultura final del triunfazo de Social.
Nicolás
Conti empezó a gravitar cuando le dieron un metro de ventaja. El “Mago” tuvo la
suya a los 38’
y cuando estaba para definir fue obstruido por Suárez, pero Quijano no dio el
claro penal. Fue la advertencia que se encendió en la defensa blanquinegra, que
luego jamás se percató de lo que vendría.
Pero
Ever Ready respondió con una llegada clara de Márquez por derecha, que con un remate
cruzado reventó el palo derecho del arco defendido ayer por Alvaro Monzani, que
regresó a la valla después de muchísimo tiempo. Y enseguida Social siguió
desnudando las falencias de su rival atrás, cuando Roncoroni encontró mal parada
a la última línea y por izquierda entró con un remate franco que Tejeda
devolvió a medias, y en el rebote Conti la empalmó como los dioses para meter
el 1 a 0,
y el inicio de una contundente seguidilla de gritos.
El
final de la etapa marcaba una especie de alivio en el campeón, que había
recibido flor de golpe en el cierre. El balance arrojaba que el campeón perdía,
que había sido superado en el medio, y que atrás empezaba a mostrar grietas
graves, y evidentes.
Y
como un castillo de arena que es arrasado por el agua, en unos instantes no
tuvo ni tiempo a respirar. En menos de un minuto del complemento, el “Chino”
Roncoroni y toda su polenta se encargaron de colocar el 2 a 0, ganándole con asombrosa
facilidad a Díaz y vulnerando a Tejeda con un bombazo de su factoría.
Ever
Ready siguió penando y pagando caro su falta de atención, su desconcentración
para tomar las marcas desde la mitad y de la gambeta del enchufadísimo Santiago
Silva, que en la final había sido suplante. Como un boxeador que salió a tirar
y pegar, Social llegó al tercero a los 6’ con otro de Conti y al cuarto a los 13’, con uno de Leandro
González. Y en el medio, a Díaz se le salió la cadena y dejó a su equipo con
diez porque no se bancó alguna demás que tiró Social, recordándole al blanquinegro
que había hecho lo mismo en la final.
Pareció
revivir el conjunto de la calle San Martín con el descuento de Speroni a los 27’ y el consecuente gol de
Gelmini a los 29’.
Pero no hubo lugar para el milagro. Social se había guardado además una joya
para cerrar al función. Pisada genial de Silva y autopase para después ceder a
Roncoroni para el 5 a
2 final que desató la locura de un lado y la desazón incrédula del otro, en un
partido que quedará en la memoria de los celestes.